Es muy polémica la cuestión de si existe o no en español un MORFEMA FLEXIVO DE GÉNERO, en el sentido de un segmento al que corresponda esa información morfológica. Resulta natural considerar como tales las terminaciones subrayadas en hij-o, juez-a, jef-a, abade-esa, sacerdot-isa, gall-ina, leon-a y otros sustantivos que designan personas o animales. En estos ejemplos, se produce una ALTERNANCIA FLEXIVA entre la forma masculina y la femenina (como en hijo/hija) que permite diferenciar personas o animales de sexo diferente. La terminación genérica es, pues, informativa, lo que permite considerarla MORFEMA DE GÉNERO, incluso cuando solo aparece la marca distintiva de género en la forma femenina (abad/abadesa, escritor/escritora.